viernes, 15 de enero de 2010

Terapias de tercera generacion

Bueno como no cuento con mucho tiempo, ya que llevo clases y estoy bastante ocupada con todo eso, encontre un escrito muy interesante acerca de las terapias de Tercera Generacion, mas explicado no puede estar. Aquie se los dejo.
La primera generación de técnicas conductuales estaba fundamentada directamente sobre el condicionamiento clásico y el operante. Esta primera generación de terapias tiene un carácter empírico, experimental y se centra en el cambio directo de la conducta. La segunda generación, incorporó las técnicas cognitivas. Actualmente, se ha abierto una tercera generación, en la que, sin perder de vista la base experimental y científica, se propone una recuperación del planteamiento contextualista, se renueva el énfasis en el análisis funcional y se profundiza en el papel que la relación terapéutica y el lenguaje natural —al fin, el que acontece en la consulta— juegan en la clínica. Estas terapias de tercera generación adoptan una perspectiva más experiencial y opta por estrategias de cambio de carácter indirecto. Se da relevancia al contexto y no al modo en que se presentan las conductas.
Hayes, difusor de esta idea de evolución de la terapia de conducta a través de tres generaciones sucesivas, diseñador e impulsor de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) define las terapias de tercera generación como una aproximación empírica y fundamentada sobre postulados básicos, que se muestra particularmente sensible al contexto y a las funciones del evento psicológico, y no tanto a su forma. De este modo, enfatiza el papel de las estrategias de cambio contextuales y experienciales, más directas y didácticas. Los tratamientos incluidos dentro de este enfoque procuran alentar el desarrollo de repertorios más amplios, flexibles y efectivos en vez de tratar de eliminar problemas definidos de forma estrecha.
La terapia no sólo consiste en la aplicación de unas técnicas específicas diseñadas para desembarazarse de sensaciones o pensamientos desagradables (”negativos”), sino que se ve como un camino para ayudar al paciente a comprender que, con frecuencia, lo que debe hacer es aceptar el malestar y contextualizarlo adecuadamente. El paciente ha de comprender que su lucha por hacer desaparecer completamente el malestar, es infructuosa, a la larga, y que tal actitud puede ocasionarle más problemas. La tercera generación propugna la comprensión, la legitimación e incluso el aprendizaje de y desde los problemas psicológicos.
Este cambio de perspectiva también se ha reflejado en los manuales de tratamientos eficaces. Por ejemplo, Pérez Álvarez, Fernández Hermida, Fernández Rodríguez y Amigo Vázquez (2003) han subrayado la necesidad de no tasar el éxito de acuerdo únicamente con la desaparición de los síntomas típicos del trastorno (criterios DSM), sino también considerar otras medidas más globales como el ajuste psicosocial, la calidad de vida o la recuperación por parte del paciente de la capacidad para dirigirse hacia sus metas vitales.
Por otro lado, es importante señalar que las terapias de tercera generación tratan de promover cambios necesarios para ayudar a la persona a recuperar una vida más plena o más cargada de sentido, pero no se considera el objetivo de la intervención la desaparición de los síntomas.
Los problemas se contemplan desde una perspectiva ampliada y se estima que las intervenciones terapéuticas únicamente preocupadas por el control de la ansiedad, los pensamientos o estados de ánimo provocan, a la larga, un malestar más acusado y una cronificación de las dificultades personales. Como alternativa proponen el concepto de aceptación resulta clave en casi todas las terapias de tercera generación.
Terapias que encajan dentro de las terapias de tercera generación serían:
Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT).
Psicoterapia Analítica Funcional (FAP).
Terapia de Conducta Dialéctica.
Terapia Integral de Pareja.
Terapia de Activación Conductual.
Terapia Cognitiva con base en el Mindfulness.
No obstante, es muy posible que en el futuro próximo veamos nuevas incorporaciones a este grupo.
Existen una serie de características comunes a las terapias de tercera generación:
Aceptación.
Persecución de valores vitales.
Evitación de la literalidad del lenguaje.
Reforzamiento natural en el entorno clínico.
Énfasis en el contexto y la función del comportamiento. Se le concede importancia al marco o campo en el que se da el evento psicológico (contexto). No se ve al sujeto como víctima de un “trastorno”, sino como alguien que actúa en función de un contexto determinado
Recuperación del análisis funcional. El psicólogo debe tratar de comprender la función de la conducta y no quedarse únicamente en su forma. Es decir, aprehender para qué le sirve, en ese caso concreto, al sujeto su comportamiento, por qué necesita actuar así o qué gana (y qué pierde, quizás, a la larga).
Consideran la clínica como un ámbito donde no se debe renunciar a la psicología científica y en donde se ha de incorporar la observación directa así como la práctica de los principios operantes.
13 de Diciembre de 2009 escrito por Beatriz Sarrión Soro.

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